martes, 1 de junio de 2010

Negro el duende

Negro el duende que recorre mi alma
(¿Inmortal?)
Viaja por recónditos senderos
donde la duda,
tras venir a visitarme,
se quedó a morar.
(¿Para siempre?)
El negro duende respira
un aire turbio y espeso
que destila temor y sufrimiento.
Exhala azufre y dolor
y el vacío se llena de pena.
¿Dónde estás?
Luz, tras la puerta cerrada,
de par en par, cerrada.
Negro duende, temor atávico,
dolor, mucho dolor....
Senderos oscuros como caminos muertos
que a ninguna parte van.
Dolor, inmenso dolor...
¿Dónde la LUZ?
Tras la pérdida, otra pérdida,
tras la muerte, otra muerte,
la mía.
Solos ella y yo
y mi alma
y el duende que en ella habita,
y la pena...
La pena que vino a visitarme
y se quedó para siempre....

© Luis Narbona, mayo 2010

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