viernes, 28 de mayo de 2010

Viejos apuntes

El tren se aproximaba
panzudo, lento, chirriante,
bocanadas de humo soltaba
por su vieja chimenea ardiente.

Y, tras recorrer la vieja Extremadura,
desde Mérida hacia abajo,
parecía cansina su andadura
portando extraperlistas a destajo.

Oculto, con habilidad inaudita,
unos llevaban tabaco,
otros, aceite, pan o harina,
y, hasta curación bendita,
cajas de ampollas –penicilina-
descubrimiento heroico
de Fleming y su disciplina.

¡Ay! Aquel tren
de pobres vagones de tercera...

Década de los cuarenta
posguerra civil de locuras.

Silencios de muerte...
Fortunas y riquezas tan oscuras...

Yo, pobre “quinto”, perplejo,
con maloliente uniforme,
siempre la mente a lo lejos
buscando un mundo conforme...

Desperté al estridente silbido
y al canto del aguador...

“Agua rica de Guadalcanal”
“Tengo un tabaco divino”...
(oculto entre sus grandes manos)

“¡Oiga! ¿Es la Estación de Alanís?”
Sí, contesta un grácil y viejo republicano:
“La de un pueblo noble y gentil”.
Sonreí, saqué el rico bocadillo
de pan, chorizo y tortilla...

Enfrente, mientras mi hambre aplacaba,
una inocente y linda chiquilla,
su muñeca de trapo acariciaba.

Federico Serradilla Spínola, en el llamado tren de Mérida, 1949



lunes, 24 de mayo de 2010

Máscaras

Miré tras la máscara
que escondía tu rostro;
escudriñé en tu mirada
fría y distante,
intenté adivinar un atisbo de vida
desprendido en tu expresión;
pero no lo hallé,
no encontré en ti sentimiento alguno,
ni una mueca, ni un rictus
que delatara una emoción.
Tras la máscara,
todo era sucesión de máscaras
y máscaras y máscaras...
- procesión interminable de inexpresividad-
Allí, tras ellas,
intenté convencerme de que
no habitaba nadie.
Y sin embargo,
tras la máscara había un rostro
y tras el rostro una vida
y tras la vida, LA MUERTE,
acechando, esperando....
Yo, pobre mortal, sentí miedo,
pavor atávico al vacío,
al infinito,
al olvido mas perpétuo.
¿Como sustraernos a nuestra insoportable levedad?
Mas al cabo comprendí
que tras la muerte, otra vida,
y tras la vida, otro rostro
y otra máscara tras él,
aguardando....
Y otra máscara
y otro rostro
y otra vida
y otra muerte....
Vida y muerte,
rostro y vida
y en el fondo, EL HOMBRE,
eterno aprendiz de la nada....

 
© Luis Narbona, mayo 2010


viernes, 14 de mayo de 2010

Ayer no, hoy sí.


Este incómodo recorte del 5% de media sobre el salario de los funcionarios, impuesto por el gobierno e incluido en el paquete de medidas, para evitar problemas mayores, que los ministros de Economía y Finanzas de la UE han instado a realizar al ejecutivo español, parece que ha sido el punto de inflexión para los sindicatos. O al menos eso es lo que quieren hacernos ver. Ya andan organizando una huelga, pero de funcionarios. El resto de los sufridores de esta crisis no merecen una huelga. O dicho de otra forma: ayer no había crisis y hoy si. Ayer importaban las fotos y hoy, de repente, importa la economía. Ayer no era necesario una huelga para protestar por los más de 4.000.000 de parados que se acumulan ya en España, o para protestar por la bajada de sueldos que llevan soportando, desde hace un año o más, muchos de los que aún conservan su puesto de trabajo en el sector privado español, y hoy sí. O no era necesario una protesta mayoritaria en favor de los autónomos que están cerrando sus pequeñas empresas e ingresando en la, cada vez más próspera, economía sumergida, por falta de mercado, por el aumento de los impagos; y hoy, de repente, si. ¿Alguien me quiere decir que ha cambiado entre ayer y hoy, a parte de que la crisis le haya tocado los c...uartos a otro sector laboral español? ¿De qué van estos raspacuartos? 
Tal vez lo único que les interese, a estos de las banderitas y las pegatinas, sea que, probablemente, pierdan las ayudas de la UE para la organización de cursos (inútiles en su mayor parte y totalmente prescindibles) de las que viven muchos de ellos. Tal vez lo que les preocupa sea que las empresas empiecen a mirar hacia los 300.000 Delegados Sindicales (uno por cada 39 trabajadores, la mayoría de UGT y CCOO), de los que 4.127 son liberados sindicales (que cuestan más de 250.000.000 de euros a las empresas españolas), o que el gobierno, enfile a los 42.944 Representantes Sindicales que hay en las administraciones públicas, entre funcionarios y contratados, la mayoría colocados a dedo en estos puestos (y vete a saber por qué dedo). Tal vez con esta huelga, que llega con un año largo de retraso, lo que quieran proteger sean sus culos calentitos y no los de los que pagan religiosamente las cuotas de afiliados a sus soberanos engaños durante años y años (120 €, más o menos, anuales por nada).
No es extraño que la afiliación a los sindicatos en España sea de las más bajas de Europa, solo un 20% de los trabajadores (incluidos los que están en situación de desempleo), muy alejada del 60% que se da en los países nórdicos -Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca- o del 30 ó 40% de países como Bélgica, Holanda o Alemania. Con actuaciones como las que nos brindan en nuestro pais y cuando más falta hacen ¿quién va querer que esta clase acomodada e incompetente les represente?
España necesita una reforma sindical profunda, que pasa, primero por la mentalización del empresario y del trabajador, con una información precisa sobre derecho laboral a ambos y con anterioridad a que estos se introduzcan en el mercado de trabajo; y segundo, unos representantes sindicales que sean, política y económicamente, independientes de las empresas privadas y de los gobiernos y sus subvenciones. 
Y ya, puestos a pedir, que desaparezcan el PP y el PSOE, y dejen paso a formaciones políticas que gocen de más credibilidad y, sobre todo, libres de la manipulación de los grandes capitales, verdaderos responsables de los momentos de crisis que vivimos y de los que, por desgracia, nos quedan por vivir. 

Leopoldo F. Espínola Guzmán, mayo 2010