miércoles, 13 de enero de 2010

Soneto de Alanís



Los Leones, Zapata, Castellanos,
un Espino y derroche de bravura
de este pueblo forjaron la cultura,
mezcla de lo divino y de lo humano.


No eres ni religioso, ni pagano,
tus creencias las llevas con soltura,
y no has de menester de mano dura
para poder regirte con la mano.


Tu fama, mientras tanto, está dormida
y el detonante de una voz espera
que la encumbre más alto que la gloria.


Alanís de mi alma y de mi vida,
yo quisiera dormir cuando yo muera
en la sombra bendita de tu historia.

© Joaquín Ronquillo, junio de 1984
 (q.e.p.d.)

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