jueves, 23 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD y PRÓSPERO 2011


Con esta gentileza de nuestro colaborador Federico Serradilla cerramos hasta el año que viene. Les deseamos que pasen felices fiestas. Hasta enero.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Reflexiones sobre La Técnica (3ª Parte)


Rachel Carson


"Los pájaros ya no trinan en primavera, sus cantos empiezan a escasear como señal alarmante del envenenamiento de nuestras aguas y suelos. Productos químico-sintéticos empleados como insecticidas, lo han contaminado todo sin que nos apercibiéramos del desastre. Sólo el silencio de la primavera parece indicarlo". (Rachel Carson)



Es claro que la técnica produce grandes medios pero a su vez provoca grandes peligros. Sólo debiera ser un medio al servicio de la humanidad. Si todo es transformable, no todo debe ser transformado.
He procurado destacar las etapas más importantes según las distintas épocas, las repercusiones socio-laborales, tanto en sus momentos de degradación como cuando se producen cambios favorables para el hombre que ha de trabajar para su sustento y el de su familia.
Por mi avanzada edad, he tenido la ocasión de conocer como los molinos situados en las riberas, con la fuerza hidráulica y sus enormes piedras de granito, trituraban el trigo proporcionando una blanquísima y rica harina, con la que, tras un enorme esfuerzo físico, sobre mostrador de madera o piedra, se amasaban excelentes panes que tras guardar en grandes orzas, estas se tapaban con humedecidos paños blancos, así se conservaban en condiciones óptimas para consumirse hasta más de diez días después. Cómo el obrero agrícola, segador incansable "de sol a sol" realizaba su tan larga, durísima y agotadora jornada, a cambio de un pan y diez reales por día trabajado. Mujeres recolectoras de aceitunas, por casi una limosna, enfermas, embarazadas y jóvenes viudas de la recién terminada guerra civil... sobre la fría escarcha del duro invierno ¡Ay! aquellos años treinta y cuarenta...
Después, fueron llegando; las "amasadoras automáticas", los "hornos eléctricos", las "máquinas segadoras", " las modernas formas de recolección de la aceituna"... que redimieron de tantos trabajos incruentos, eso sí, a cambio de tener que abandonar el solar patrio y a sus mayores, llenos de tristeza, para buscar la subsistencia en otras zonas más desarrolladas. O en lejanos países extranjeros.
Y decía el filósofo Kortlandt:
"A principio de los 70, diferentes grupos de presión comenzaron a exigir que se prestase atención a la tecnología en los currícula escolares existentes. Algunos grupos justificaron este cambio aduciendo que haría que los estudiantes fuesen más conscientes de la importancia que la ciencia y la tecnología tienen para mantener una economía sólida, contrarrestando así la imagen negativa creciente de la industria -debida a sus impactos negativos sobre el medio ambiente. Otros grupos usaron estos impactos para justificar la necesidad de que se prestase atención a tecnologías alternativas y a una forma de vida ecológica precisa para sobrevivir a largo plazo.
La tensión entre las consideraciones económicas y las medioambientales motivó un debate público, que se centró primero en el futuro de la energía, pero que, muy pronto, se extendió a los impactos de los desarrollos científicos y tecnológicos sobre la sociedad, en campos como el armamento (nuclear), la tecnología de la información, la ingeniería genética, etc.".
Creo que, en la actualidad, los grandes dirigentes de este mundo, que nos ha tocado vivir, juegan un poco más a filósofos que a políticos perversos, en lo que se refiere a la reflexión. Quiero decir, que eso de lanzar aquí y allá una bomba atómica, (producto de la gran tecnología) se ha frenado; parece que por largo tiempo, preservando así sus propias vidas. Han pasado los tiempos de dirigir las grandes guerras fratricidas desde la "poltrona del palacio de turno". La tecnología llega hasta el último rincón. Esto ha hecho reflexionar mucho y bien a los dirigentes, antes de apretar el fatídico botón desde su lujoso despacho. Ahora, deberíamos desvelarnos por cuidar y preservar nuestra maravillosa Naturaleza e intentar vivir en paz. Eso sí, apoyados en la mejor TÉCNICA.

Federico Serradilla, diciembre 2010

Fuentes:
Silent Spring (1958) de Rachel Carson
Eijkelhof y Kortlandt (1988)

lunes, 13 de diciembre de 2010

SILENCIO...


Quisiera vivir envuelto
en un manto de silencios,
en un lejano país
cercano al mundo del sueño.
Quisiera que los sonidos
resonaran solo dentro
del interior de mi alma
- inútil y vano empeño -
y vivir, en el silencio,
en el eterno silencio
que resta en el camposanto
al enterrar a los muertos.
Vivir... vivir en los sueños
de los que quedan llorando
cuando se despide el duelo,
cuando al cerrarse la fosa,
atruena, sordo, el silencio...

ANTE EL ESPEJO...


Del espejo, devuelta la mirada,
fría, inexpresiva,
demandando a los ojos
un por qué.
Del rostro, enjuto,
un rictus de agonía,
desprendido de una faz,
que ya no es...
Ser... Ser.....
pupila fija en la pupila,
¿Quien eres tú,
que así me miras?
Mi alma te busca,
mas no te ve...

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cuento de Navidad

Hacía mucho frío y un vientecillo del Norte que pelaba. El párroco, con paso firme y muy ligero, acurrucado en su sotana y con la bufanda tapado hasta la boca, atravesaba la plaza. Se dirigía a la Iglesia para preparar y adornar el altar. En unas horas se celebraría la Misa del Gallo y no sabía como se las iba a arreglar para terminar el belén, pues no tenía figurillas de pastores aquella humilde parroquia. Al llegar a la puerta se encontró a una ancianita que, rebujada en una raída manta apretaba a tres pequeñines, intentando guarecerlos de tan intenso frío. No eran del pueblo. El párroco jamás los había visto.
- ¡Hola señora! ¿Qué hace usted aquí y con estas pobres criaturas?
- Verá usted Padre, íbamos por la carretera haciendo autostop, nadie nos subía a su coche y como ya se hacía de noche, decidí que la pasaríamos aquí, hasta emprender de nuevo el camino.
El cura les invitó a pasar dentro de la iglesia y les proporcionó calor y alimentos. Para la misa, a la anciana la vistió de pastora y a los niños de pastorcillos, los colocó en el altar y les rogó que no se movieran. Lo hicieron tan bien que, los feligreses, llegaron a creer que eran figuras de cera construidas a tamaño natural. El Párroco en la puerta, despedía a todos los asistentes que, muy emocionados, le felicitaban por aquel logro. “Parece como un milagro”, agregaban. Tras cerrar la puerta, el clérigo se dirigió al altar con el fin de aposentar a la anciana y sus pequeñines en la Sacristía, pero cual fue su sorpresa cuando comprobó que allí no había nadie. Buscó por todos los rincones de la Iglesia y, ¡nada!, ¡habían desaparecido! Al final, este buen cura no hacía más que meditar: “¿Habrá sido un milagro?, tendré que pensar como mis feligreses.


Federico Serradilla Spínola, diciembre 2009

lunes, 29 de noviembre de 2010

Reflexiones sobre La Técnica (2ª Parte)

Ortega y Gasset
El bienestar y no el estar, es la necesidad fundamental para el Hombre. Este no tiene empeño alguno por estar en el mundo. En lo que tiene empeño es en estar bien. Luego, cubiertas las necesidades básicas, la técnica se hace imprescindible para crear lo superfluo que hoy, parece que es también irremediablemente necesario. Desde el punto de vista del simple existir, el animal es insuperable y no necesita la técnica. Por ello: Hombre, técnica y bienestar son, en última instancia, sinónimos.
Ahora nos domina el afán de invenciones pero no siempre fue así. La humanidad, constantemente ha sentido un misterioso terror cósmico hacia los descubrimientos, cómo si en estos, junto a sus beneficios, latiese un terrible peligro. El progresismo, al creer que ya se había llegado a un nivel histórico, en que no cabían retrocesos, ha aflojado las clavijas de la cautela humana y ha dado lugar a que irrumpa de nuevo la barbarie en el mundo.
Los actos técnicos se basan fundamentalmente en estas tres prioridades:
1ª Fijar la satisfacción de las necesidades básicas.
2ª Lograr esa satisfacción con el mínimo esfuerzo.
3ª Obtener posibilidades completamente nuevas, creando objetos que no hay en la Naturaleza del hombre. (Navegar, volar, la telefonía y la radiocomunicación, etcétera.)
Por tanto la técnica es un esfuerzo mucho menor con que evitamos un esfuerzo mucho mayor. Por lo visto, el ser del hombre tiene la extraña condición de que en parte resulta afín con la Naturaleza pero en otra parte trasciende de ella, como si fuera un centauro ecológico. ¿Quién de ustedes es el que siente qué tendría que ser, que debería ser, qué anhela ser? La vida no es como fundamentalmente se creyó durante tantos siglos: Contemplación, pensamiento, teoría... No. Es fabricación y producción, en el sentido de la técnica.
Partiendo de las premisas anteriores podemos distinguir tres enormes estadios en la evolución de la técnica:
a) La técnica del azar.
b) La técnica del artesano.
c) La técnica del técnico.
Utensilios de los Semang de Borneo
La del azar. Es la que aún pervive en los grupos de los Semang de Borneo, los Pigmeos de Nueva Guinea y Centro África.
La técnica del artesano. Es la de la vieja Grecia, de la Roma preimperial y de la Edad Media, la que ejecutan los ceramistas, talabarteros, herreros, albañiles, etcétera, que vienen de insondable tradición.
La técnica del técnico. Sabemos que, estos, hoy se dedican a la actividad más normal y preestablecida: la faena de inventar. Recuerden que la primera máquina, propiamente tal, fue el Telar de Robert creado en 1825. Es incuestionable que ni la técnica habría logrado tan fabulosa expansión en estos últimos siglos, ni al instrumento hubiera sucedido la máquina, ni, consecuentemente, el técnico se habría separado del obrero si el tecnicismo no hubiese previamente sufrido una radical transformación.
Galileo
En la técnica los movimientos son totalmente inversos a los biológicos. El padre de la ciencia mecánica fue Galileo –1600- Este joven no está en la universidad, sino en los arsenales de Venecia. Después, Leonardo da Vinci sería su gran precursor.
Tal es la unión -y de raíz- entre el nuevo tecnicismo y la ciencia. Unión, como se ve, nada externa, sino de idéntico método intelectual. Esto da a la técnica moderna independencia y plena seguridad en sí misma. No es una inspiración como mágica ni puro azar, sino “método”, camino firme, consciente de sus fundamentos.

Federico Serradilla, noviembre 2010
Fuentes:
Meditación de la Técnica y otros ensayos sobre ciencia y filosofía
José Ortega y Gasset.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Sobre la muerte. Agustín de Foxá

En mi constante investigación sobre destacados escritores, sean del color que sean (me refiero a política pues a mí lo que me interesa es la Literatura) he encontrado un extraordinario poema sobre la muerte, que os transcribo. Su autor es el prolífico escritor Agustín de Foxá. Conde de Foxá. Pero antes quiero contaros unas anécdotas suyas, por simpáticas o curiosas ya que este personaje se reía de él mismo antes que de nadie.
En una ocasión comentó sobre la sección femenina de falange: “Hay mujeres feas, muy feas, feísimas y de la sección femenina”.
En uno de sus comentarios extravagantes dijo: “Todas las revoluciones han tenido como lema una trilogía: la francesa fue Libertad, Igualdad y Fraternidad. La trilogía falangista hablaba de Patria, Pan y Justicia. Yo ahora, instalado en mi madurez, proclamo otra: “Café, copa y puro”. Y esta otra: “Soy Conde, soy gordo, fumo puros; cómo no voy a ser de derechas”.
Y la anécdota más comentada fue cuando ante el Secretario del Tesoro de los EE.UU. con ocasión de la negociación de un crédito blando en dólares allá por los años cincuenta, al oír de este el comentario despectivo: “Ustedes los españoles mucho meterse con los americanos pero hay que ver lo que les gustan los dólares” A lo que Foxá contestó rápidamente con su ingenio: “Sí, también nos gusta mucho el jamón ibérico pero no por eso nos acostamos con los cerdos"
Este escritor que alcanzó metas superiores, en la poesía, el teatro, la novela, el ensayo y el artículo periodístico, escribió este poema:

Y pensar que después que yo me muera
aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera
encarnará en la seda de las rosas.

Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida
y que habrá nuevos cielos de escarlata
bañados por la luz del sol poniente,
y noches llenas de esa luz de plata
que inundaban mi vieja serenata
cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente.

Y pensar que no puedo en mi egoísmo
llevarme al Sol ni al Cielo en mi mortaja;
que he de marchar yo solo hacia el abismo,
y que la luna brillará lo mismo
y ya no la veré desde mi caja.

Agustín de Foxá
(Gran rebeldía ante la muerte)

(c) Federico Serradilla Spínola, noviembre 2010.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Reflexiones sobre La Técnica (1ª Parte)


Para aquellos lectores que les gusta curiosear por las letras, buscando argumentos sobre temas básicos, me permito, dentro de mis elementales conocimientos, hacer algunas consideraciones sobre la técnica, desde los orígenes del hombre.
Partiendo, como ya sabemos, que la técnica fue el factor determinante de la configuración social y de la concepción del mundo, entro en materia histórica, para aquellos que no conociendo datos sientan curiosidad por el tema.
Técnica, en nuestra lengua, procede de techne en griego (arte, industria y habilidad), y la definían como la habilidad para transformar una realidad natural en artificial.

“Sabemos que la técnica son formas de dominio en la lucha por la vida”

“Aristóteles decía que la técnica es una disposición productiva, acompañada de razón verdadera”

“En Paleontología se considera al ser humano como animal que fabrica instrumento”

Y el término acertadísimo de Bergson: “A la esencia del ser humano pertenece la transformación de lo natural”

El Hombre no es un ser acabado, es para sí mismo una tarea. Comienza a domesticar los aconteceres naturales y con ello se realiza una primera colonización de la naturaleza. Se inicia en el saber cosechar y ruega a la madre naturaleza por las lluvias.
Posiblemente, las grandes reservas de caza y la abundante vegetación se vieron muy disminuidas, lo que dio lugar a la técnica agropecuaria y ganadera. Este nuevo sistema, basado en la agricultura, hace aparecer de inmediato la ciudad y lo que conlleva de organización.
Estas condiciones se mantienen prácticamente hasta el Renacimiento, periodo en que aparece la técnica moderna con su heterogeneidad y cierta incompatibilidad con la naturaleza, llegando a su pleno desarrollo con la Revolución Industrial. Resultado de la síntesis entre ciencia teórica y práctica. Naciendo la nueva palabra tecnología, que es considerada ya como un cuerpo de conocimientos con fundamentos científicos y empiezan a darse procesos crecientes de entes artificiales.
El fundamento ya nos es la naturaleza, sino la razón y la voluntad humana (Descartes, Newton, Bacón) Con la Revolución Industrial, la actividad laboral se organiza en función de la productividad
Un sistema socio-laboral prioritariamente agrario se empieza a transformar en industrial:

1.-Se va desarticulando la familia patriarcal extensa a familia nuclear.
2.-Automatización de cada elemento de la familia nuclear.
3.-Se modifica el estatuto de la mujer.
4.-Los jóvenes empiezan a independizarse de los padres.
5.-Instrucción y especialización diferente para cada miembro de la familia.
6.-Disminución de los miembros en la familia.
7.-La pérdida del prestigio que ostentaban los ancianos.
8.-Proliferan las asociaciones voluntarias.
9.-Nueva diversificación social en clases y nuevas jerarquías de prestigio y poder.

Continuará...


© Federico Serradilla Spínola, noviembre 2010

lunes, 8 de noviembre de 2010

Los Colores del Otoño

Se alzan ante mi como fantasmas desnudos. A su alrededor, describiendo piruetas lánguidas, las hojas caen, inquietantes, incesantes. El aire las mece cual remolinos lúcidos; ora hacia derecha, ora hacia izquierda. Domina el ocre; pero salpicando el lienzo, algún verde inveterado, sempiterno, emerge glorioso y desafiante, ingrávido. Verde perenne cual la esperanza humana. Arboles de otoño. Cuando el tiempo se empeña en recordarnos el símil de la vida. Cuando las horas tristes de la melancolía nos toman al asalto y nos empujan a nuestro particular infierno. Sinfonía de colores en un horizonte imposible. Domina el ocre, sí, pero también azules, violetas, marrones, rojos, verdes... Amplio espectro de luz redentora. Afortunado aquel que ve mas allá de ellos. Aquel que guarda su mirada tras los velos transparentes del alma.
Es otoño. Caen caducas las hojas del desengaño. Mantienen los pinos la esperanza en verde y la melancolía, ¡ay la melancolía!, nos invade a raudales las estancias del corazón...

(c) Luis Narbona Niza, 2010

II Certamen Literario Escolar Juan de Castellanos de Alanís

Ya está en marcha la segunda edición del Certamen Literario Escolar Juan de Castellanos de Alanís. Organizado por ALAS y con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Alanís, este año viene acompañado de algunas novedades en sus bases: los cursos que participarán serán 6º de primaria y 1º, 2º y 3º de la ESO; además, habrá dos selecciones de los trabajos presentados, primero una en cada centro por parte de los profesores encargados y una segunda de los poemas y relatos finalistas por parte del jurado de ALAS.  Los premios no han variado su cuantía, 40 € para el ganador/a de cada modalidad, y un accésit de 20 €; aunque desde ALAS se está trabajando para incluir algún tipo de regalo adicional, como lotes de libros y herramientas para escribir.
Las bases están disponibles en todos los centros de primaria y secundaria de la comarca de la Sierra Norte de Sevilla, adonde se han enviado por email en días pasados. También puedes consultarlas en el enlace que mostramos a coninuacón.


Si eres alumno de 6º, 1º, 2º o 3º de ESO de cualquier centro escolar de la comarca de la Sierra Norte de Sevilla, no lo dudes, desde ALAS te animamos a que participes en este joven certamen. Además de los baneficios que la escritura creativa te aportará como persona, estarás colaborando con el desrrollo cultural de nuestra comarca. PARTICIPA.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Carta al amigo Federico

Hoy, al mirar el crepúsculo con los limpios ojos del alma, encaramado en ese rincón que ahora tú conoces, tan cerca de nuestro Castillo, tan cerca del cielo; y mientras contemplaba fundirse los ocres y azules en una sinfonía perfecta de colores, oí unas voces que preguntaban por ti, amigo. Sabes, eran como unos susurros lejanos, como murmullos de aire fresco que por encanto llegaban a mis tímpanos. Eran "tus montañas coloradas de Cazalla", esas que acompañaron tus fantasías infantiles, quienes pronunciaban tu nombre, quienes inquirían tu presencia. Esa que convertiste en ausencia con los años, con la vida. Quienes querían saber de ti y yo, perdona la licencia, me atreví a decirles que volverías. Que en tus pequeños ojos aún ardía la llama infantil que los alumbró. Que tu corazón, joven, las recordaba como antaño y que en tu retina, brillaba todavía su fuego vespertino al acoger, gozosas, el ocaso. Que volverías para pintarlas otra vez en tu inmaculado lienzo acogedor, maquilladas, coquetas, seductoras, femeninas... Para plasmar sus latidos lentos, monótonos, de corazón acompasado de sentimiento humano. Intemporales, eternas....
Si, así les contesté en tu nombre y puedo asegurarte que, con mis limpios ojos del alma, pude ver que asentían y que en sus imaginarios labios se dibujaba una tenue sonrisa. Ahora, mas que nunca, debes saber que estás en deuda con ellas...

PD: Si alguien alguna vez te ha pedido así un cuadro me gustaría me lo comunicaras...

Luis Narbona Niza, 2010

martes, 12 de octubre de 2010

El Senti, en los Lagos del Serrano (primavera de 1998)

En esta mañana, soleada y templada me vuelve a visitar mi amigo "El Senti". Aquí donde radica este "Rincón del fígaro" que está en la planta alta de una casa blanca llena de luz y rodeada de jaras, encinas y múltiples plantas autóctonas y que siempre está abierta para los buenos amigos. Hemos decidido aposentarnos sobre el poyo que rodea el tronco de la encina más próxima, a modo de brocal de pozo, para iniciar nuestra acostumbrada charla de viejos amigos. La mañana lo apetece. Hay un silencio absoluto y “no se mueve ni una hoja”, como decimos los serranos; tan sólo es interrumpido este maravilloso silencio por el graznido de algún arrendajo próximo o por el repiquetear constante de un diminuto "verderón" sobre las ramas del granado.
Mi amigo "El Senti" se queda pensativo y tras restregar sus manos comenta: “¡Ojú que mañanita dichosa de frío! Ahora me estoy acordando de nuestro Maestro de Escuela, que repetía la misma expresión en aquellos tan fríos inviernos de los años cuarenta en nuestro querido Alanís. Recuerdo que, seguido a esta frase agregaba, ¡Quien me mandaría a mí a este pueblo tan frío en plena Sierra Morena! Claro, es que este buen enseñante era un castizo andaluz en su hablar y de un pueblecito más templado de la provincia sevillana, concretamente de Salteras. Además, por añadidura, en el estómago llevaba poco refuerzo, al igual que todos nosotros, un cafelillo de "recontras" (se le llamaba así porque se aprovechaban los residuos del café servido); y como sólido un pequeño trozo de pan, migado o en tostada, si se había podido agenciar algún aceite, pues ambas cosas escaseaban bastante en aquellos imborrables años de posguerra. Mas a pesar de todo, ¡qué buen Maestro era! Todavía recuerdo su nombre con bastante cariño y eso que han pasado más de cincuenta años. Se llamaba Don José Florencio Reina. También recuerdo que, a pesar de lo exigua que era la merienda en casa, muchas veces la compartimos con sus hijos. Tampoco se me han olvidado sus nombres: Pepito y María Eugenia, el tercero, creo que Manolito, murió muy niño, como otros muchos amigos míos, en una terrible epidemia de tifus. Las bancas de madera, ya muy viejas, eran para cada dos alumnos. Tenían un tablón para sentarse y otro mas alto y más ancho para escribir, leer, dibujar, etcétera. Con un tintero de plomo empotrado en el centro que servía para los dos y que más de una vez nos lo echamos encima gracias a las travesuras que cometíamos, mientras Don José se iba un ratito al corral para "pescar un poco de sol" como él decía. Era un gran matemático, para aquellos tiempos, por tanto, a todos los que nos prestamos enseñó mucho de esta disciplina”. "El Senti", hace una breve pausa y continúa: “A mí me iban más las letras, pero como tenía mucho amor propio, apechaba estoico con los números, gracias al empeño de este gran Maestro. Había que tener mucha voluntad para enseñar en aquellas condiciones tan precarias, frío, hambre escasos y deficientes materiales educativos. Y servicios, no digamos; un grifo sobre una pileta llena de grietas, en un cuarto inmundo que, por cierto, el agua salía helada. Un agujero, como de cuarta y media de diámetro sobre un poyo que se le llamaba "el retrete". Por cierto, siempre estaba atascado y con un olor fétido insoportable”.
“Por aquellos tiempos, si no había ni para comer... ¡cómo pasar de la primaria al bachiller! ¡Imposible! Ni Gobierno, ni Diputación, ni Ayuntamiento, ni siquiera entidades privadas se preocupaban de algo tan imprescindible. Estudiar estaba absolutamente reservado para los pudientes. Si había rara vez alguna excepción, proporcionada por una señora muy rica oriunda del pueblo, era para Cura. U sea, directamente al Seminario de Sevilla. Desde la Segunda República no se habían vuelto a iniciar estudios de segundo grado, hasta que llegó Don José Florencio, aquel pequeño, pero gran hombre y mejor Maestro que, con su esfuerzo denodado convenció a más de un padre para que mandaran a sus hijos a la capital e iniciaran el bachiller o estudios mercantiles, carrera media, muy de moda a la sazón”. Por cierto, me encara "El Senti": “A ti te consta que yo, a pesar de los esfuerzos de mis magníficos padres, no pasé del primero (entiéndase bachiller) pues, si se estudiaba, no se comía y ¡puñetas! éramos entonces tres hermanos y los demás no tenían culpa de mi fiebre por los estudios”.
El “Senti”, tras un respiro profundo continúa: “¡Ay! los jóvenes de ahora... tienen otros problemas, pero al que trabaja sobre los libros y quiere; no hay "quien lo frene". Cualquier carrera está a su alcance”. Pausa y sigue “¡Oye! estoy cayendo en la cuenta que, a este sacrificado y buen Maestro, que junto a su familia, pasó por tantas necesidades en aquellos desgraciados años cuarenta, y que puso tanta fe en inculcar la cultura, enseñar las letras y las matemáticas a tantos hijos de pobres campesinos y jornaleros, que eran la gran mayoría...¿No te parece que se ganó sobradamente un homenaje del Ayuntamiento y de todo el pueblo? Quizás se debió rotular con su nombre alguna calle. Han pasado como dirigentes municipales de distintas ideologías, varios alcaldes. ¿Es posible que ninguno cayera en la cuenta? ¿Ni siquiera lo propusieron algunos ciudadanos de los muchos que se beneficiaron del buen hacer de este Maestro? ¡Qué ingratos somos los humanos!
Amigo "cuenta cuentos" del "Rincón del Fígaro", como no me dices nada, te recuerdo que, fíjate si el hombre de mi pequeña historia de hoy, dejó honda huella en mí, cuando tanto insistía; "hay que estudiar como sea” que, cuarenta y tantos años después, no sin antes vencer enormes dificultades, de toda índole, pude conseguir ¡por fin! ser licenciado por la Universidad Hispalense. Y lo más triste, después de tanta alegría, es que no pude brindar tal acontecimiento, ni con mis padres, a quienes tanto amé, ni con aquél "mi Maestro" a quien tanto admiré. Aunque aquí, en plena sierra, en una noche serena y muy oscura, cuando brillaban fulgurantes las estrellas, escogí la que veía mayor, imaginé que desde allí me observaban los tres y levantando mis brazos hacia ella, con gran emoción grité: ¡Va por vosotros! En la soledad y el absoluto silencio de esa maravillosa noche estrellada, que es un privilegio de nuestra Sierra Norte sevillana, al chocar mis voces sobre la ladera de enfrente, el eco repetía... ¡Va por vosotros!..¡vosotros!...¡vosotros!...” El “Senti", que sabe me gusta aprovechar las mañanas para mis quehaceres plásticos y de ordenador, se levanta lentamente y tras darme unas cariñosas palmaditas en la espalda, me dice: “Hasta otro ratito, amigo Fede. Que Dios permita prolongar lo más posible nuestras sencillas y agradables tertulias”. Con ese cierto aire de nostalgia que ha dejado prendido en mí, este buen amigo, le contesto: “Hasta siempre que tú quieras “Senti”. ¡Adiós!”
Se marcha muy pausadamente, esta vez, por el camino de la izquierda, que se adentra entre hermosas encinas y brillantes jaras manchadas con sus peculiares y lindas flores blancas. Estamos en primavera. "El Senti", como es muy aficionado a la poesía, va musitando: "La guitarra es un pozo con viento en vez de agua (…)"

 
© Federico Serradilla Spínola, primavera de 1998

domingo, 10 de octubre de 2010

Silencio II


He mirado en silencio
la tarde marchita,
cubierta por un cielo gris,
plomizo y lluvioso.
Por ella, pasaba despacio,
en silencio y casi de puntillas,
la melancolía.
Luego, también en silencio,
he mirado la calle desierta;
la lluvia despacio caía
y salpicaban sus gotas
las casas vacías.
En ellas, habita en silencio,
llenando sus vidas,
la melancolía.
También he mirado en silencio
las almas sin vida;
cubiertas por un velo negro,
extraña y sutil celosía;
como en las calles y las casas,
como en nuestras vidas,
habita también en las almas
la melancolía.

Luis Narbona Niza
Revista de Feria y Fiestas de Alanís de 1990

Imagen: Leopoldo F. Espínola Guzmán

jueves, 7 de octubre de 2010

Silencio I

Silencio; sólo silencio.
Nuestras vidas son sinfonías de silencios.
Nacer, morir, amar, SILENCIO.
Atardece. Es la hora del crepúsculo.
El cielo se puebla de nubes que se rompen;
desgarrándose en colores ocres y pardos.
Sobre la torre, revolotean un sin fin de pájaros
y con ellos, mi alma.
Se puede oír el silencio.
Un silencio embriagador que me llena de paz.
Sí, el pueblo es silencio.
Silencio los hombres que pasan,
los niños que juegan en la misma plaza
donde yo jugué,
las mujeres que aguardan estóicas
cualquier brizna de felicidad.
Silencio, el camino inexorable
de nuestras propias vidas.
Silencio, los recuerdos que se pierden
en nuestros corazones.
¡Qué hermoso es poder escuchar el silencio!

Luis Narbona Niza,
Revista de Feria y Fiestas 1990

Imagen: Leopoldo F. Espínola Guzmán

jueves, 23 de septiembre de 2010

Soneto a la insidia

INSIDIA: Palabras o acción que envuelven mala intención
(definición según el diccionario de la RAE)

Alguien escuchó sobre mi amigo...,
y pedí, antes de hablar, su reflexión.
Yo... tan solo escuché una expresión...
Y ¿quedará tu verdad como testigo?

Saber, ¿me servirá de algo? le digo.
No sé, quizás se expresaba con pasión...
No permitiré insidias en la ocasión,
de portavoz, bien pareces un mendigo.

Estará tu libertad así encarcelada
si te haces portavoz de la mentira.
¡Pobre enfermedad, nunca curada!

Hay quien descargando su falaz ira
va creando fantasma de la nada
volviendo la cara, a quien bien le mira.

©Federico Serradilla Spínola, diciembre 2009

sábado, 11 de septiembre de 2010

Poemas

Sabia naturaleza

Vibra la luz
en la gota de rocío
posada sobre la rosa.
Vibra la rosa
mecida por la brisa
del atardecer.
Vibra el atardecer
en su último
suspiro de vida.
Vibra la vida
ante tanto misterio
que la rodea.
Rocío,
        Rosa,
              Atardecer,
                     Misterio...
                             ¡VIDA!

Volcán de fantasías

Siento que se hiela
mi piel buscando los versos,
mientras la luna ríela
en el mar de mis recuerdos.
¿Cuándo yo, niño fui?
¿Dónde la poesía?
Yo quise escribir, sí,
mas me perdí en la porfía.
Ahora que siento en mi cuerpo,
un volcán de fantasías,
quiero sembrar en mi huerto...
¡Las flores de la alegría!

© Federico Serradilla Spínola, Playa de Mazagón, agosto 1980

lunes, 28 de junio de 2010

La flor robada

Ya llegaron los tonos ocres al campo. Las espigas se doran al sol como la harina amasada en el candente silencio del horno. El pardo polvoriento de los carriles se aventa a las pisadas del que camina  en el amanecer. La ruidosa monotonía de las cigarras rasga en los acarros de la lana esquilada, cabizbaja e inquieta de las moscas. Los cencerros casi enmudecen, solo un grave y leve eco de metal al compás de las rumiadas. Entre el pasto, sementera fantasma que se desplaza hacia los hormigueros por laberínticos senderos diminutos, un entramado de lineas trabajosas e incansables que llenarán las despensas subterraneas para paliar la fría escasez del invierno venidero. La ribera ha calmado su furia de abril y sujeta contra su cauce curvilíneo los únicos trazos verdes del lienzo. A los pies de la crepitante chopera que sombrea el regajo, las zarzas se aferran a los últimos lodos, escalando por los troncos cenicientos hacia la luz, como si no quisiesen perderse ni un detalle de la metamorfosis estival. Cerca el vallado de aldelfas, como diademas de flores, ofreciendo, junto a las últimas amapolas, los escasos vestigios delatores de la recien terminada primavera, como si el verano las hubiese robado por un tiempo para adornarse. 
Sin embargo, este año, la primavera no ha podido arrancarle al verano la flor más hermosa; la flor que, depositada su semilla a finales del verano anterior, venía creciendo en el fértil y oculto jardín de una mujer, y que, pacientemente, ha aguardado a que transcurrieran los crecientes días para refrescar con la hermosura de su vida los calores de estos tiempos que corren. Bienvenida al mundo Alba.

Leopoldo F. Espínola Guzmán, 22 de junio de 2010

P.D.: El administrador de este blog ruega encarecidamente a sus lectores que disculpen la falta de periodicidad en la publicación de entradas en los días anteriores y en los venideros, pero debe atender, prioritariamente, a sus labores de "jardinero". Gracias.

Imagen: Leopoldo F. Espínola

lunes, 21 de junio de 2010

Cuento


Está amaneciendo. Juan, como siempre, está sentado frente a la ventana. Por allí, los primeros rayos del sol se filtran hasta la mesa del salón. El tiempo es bueno. Ya pasaron los temporales del invierno y ahora el frescor matutino es menos húmedo y frío. Pronto la tibieza del sol llegará hasta sus pies y él sentirá rejuvenecer su vida. La luz irá subiendo por sus piernas y en pocos minutos bañará su rostro enjuto y arrugado. Juan no se mueve, hace años que no lo hace. Para él, el tiempo no tiene sentido ni razón de ser. Nunca necesita nada. Su vida consiste en mantener fija su mirada a través de aquella ventana que da a la calle. Su cara es de color marrón cobrizo y refleja al labrador que debió ser. Un rostro gastado y quemado por el sol. Sobre su frente, un sombrero de paja deshilachado forma un surco de sombra oscura. Sus ojos grises, han perdido el brillo de antaño y ahora lucen bastante inexpresivos. A través de ellos parece haber una cortina impenetrable, un deseo de perpetua intimidad. No sabría decir su edad. Podría tener 60, 70, o tal vez 80. Es de esos hombres que se consumen desde jóvenes en su propio fuego vital. Tal vez el sol tenga mucho que ver en esa indeterminación. De todas formas, no creo que a él le importe demasiado. Su mano mantiene un cigarro encendido. Es casi una pavesa mantenida en un absurdo equilibrio de malabarista y siempre a punto de caer al suelo. Pasa el tiempo, o mas bien, pasamos nosotros…


María baja despacio las escaleras. Mas que andar arrastra sus pies con paso cansino. Atraviesa el salón en silencio y mira a Juan. Murmura unos buenos días y entra en la pequeña cocinilla. Pronto un aroma intenso inunda la casa. El café está subiendo y se escucha el borboteo del agua al hervir. Al salir de la cocina lleva una taza en la mano y va a sentarse en la mesa frente a Juan. Bebe el café a pequeños sorbos, muy lentamente, saboreando cada gota que entra en su boca. El sol atraviesa sus cabellos blancos y descuidados y su mano tiembla nerviosa cada vez que levanta la taza. El silencio es profundo, casi doloroso, pero sus miradas se cruzan con intensidad. No hace falta que fluyan las palabras. Su soledad lo dice todo. Ambos están solos. María, en su pequeña casa de viuda, esperando que la muerte venga a visitarla. Juan, colgado en la pared, frente a la ventana del saloncito, en aquella vieja foto que un día le hicieran y esperando que María se reúna con él. El tiempo dejó hace mucho de existir.



Luis Narbona Niza (1996)

martes, 1 de junio de 2010

Negro el duende

Negro el duende que recorre mi alma
(¿Inmortal?)
Viaja por recónditos senderos
donde la duda,
tras venir a visitarme,
se quedó a morar.
(¿Para siempre?)
El negro duende respira
un aire turbio y espeso
que destila temor y sufrimiento.
Exhala azufre y dolor
y el vacío se llena de pena.
¿Dónde estás?
Luz, tras la puerta cerrada,
de par en par, cerrada.
Negro duende, temor atávico,
dolor, mucho dolor....
Senderos oscuros como caminos muertos
que a ninguna parte van.
Dolor, inmenso dolor...
¿Dónde la LUZ?
Tras la pérdida, otra pérdida,
tras la muerte, otra muerte,
la mía.
Solos ella y yo
y mi alma
y el duende que en ella habita,
y la pena...
La pena que vino a visitarme
y se quedó para siempre....

© Luis Narbona, mayo 2010

viernes, 28 de mayo de 2010

Viejos apuntes

El tren se aproximaba
panzudo, lento, chirriante,
bocanadas de humo soltaba
por su vieja chimenea ardiente.

Y, tras recorrer la vieja Extremadura,
desde Mérida hacia abajo,
parecía cansina su andadura
portando extraperlistas a destajo.

Oculto, con habilidad inaudita,
unos llevaban tabaco,
otros, aceite, pan o harina,
y, hasta curación bendita,
cajas de ampollas –penicilina-
descubrimiento heroico
de Fleming y su disciplina.

¡Ay! Aquel tren
de pobres vagones de tercera...

Década de los cuarenta
posguerra civil de locuras.

Silencios de muerte...
Fortunas y riquezas tan oscuras...

Yo, pobre “quinto”, perplejo,
con maloliente uniforme,
siempre la mente a lo lejos
buscando un mundo conforme...

Desperté al estridente silbido
y al canto del aguador...

“Agua rica de Guadalcanal”
“Tengo un tabaco divino”...
(oculto entre sus grandes manos)

“¡Oiga! ¿Es la Estación de Alanís?”
Sí, contesta un grácil y viejo republicano:
“La de un pueblo noble y gentil”.
Sonreí, saqué el rico bocadillo
de pan, chorizo y tortilla...

Enfrente, mientras mi hambre aplacaba,
una inocente y linda chiquilla,
su muñeca de trapo acariciaba.

Federico Serradilla Spínola, en el llamado tren de Mérida, 1949



lunes, 24 de mayo de 2010

Máscaras

Miré tras la máscara
que escondía tu rostro;
escudriñé en tu mirada
fría y distante,
intenté adivinar un atisbo de vida
desprendido en tu expresión;
pero no lo hallé,
no encontré en ti sentimiento alguno,
ni una mueca, ni un rictus
que delatara una emoción.
Tras la máscara,
todo era sucesión de máscaras
y máscaras y máscaras...
- procesión interminable de inexpresividad-
Allí, tras ellas,
intenté convencerme de que
no habitaba nadie.
Y sin embargo,
tras la máscara había un rostro
y tras el rostro una vida
y tras la vida, LA MUERTE,
acechando, esperando....
Yo, pobre mortal, sentí miedo,
pavor atávico al vacío,
al infinito,
al olvido mas perpétuo.
¿Como sustraernos a nuestra insoportable levedad?
Mas al cabo comprendí
que tras la muerte, otra vida,
y tras la vida, otro rostro
y otra máscara tras él,
aguardando....
Y otra máscara
y otro rostro
y otra vida
y otra muerte....
Vida y muerte,
rostro y vida
y en el fondo, EL HOMBRE,
eterno aprendiz de la nada....

 
© Luis Narbona, mayo 2010


viernes, 14 de mayo de 2010

Ayer no, hoy sí.


Este incómodo recorte del 5% de media sobre el salario de los funcionarios, impuesto por el gobierno e incluido en el paquete de medidas, para evitar problemas mayores, que los ministros de Economía y Finanzas de la UE han instado a realizar al ejecutivo español, parece que ha sido el punto de inflexión para los sindicatos. O al menos eso es lo que quieren hacernos ver. Ya andan organizando una huelga, pero de funcionarios. El resto de los sufridores de esta crisis no merecen una huelga. O dicho de otra forma: ayer no había crisis y hoy si. Ayer importaban las fotos y hoy, de repente, importa la economía. Ayer no era necesario una huelga para protestar por los más de 4.000.000 de parados que se acumulan ya en España, o para protestar por la bajada de sueldos que llevan soportando, desde hace un año o más, muchos de los que aún conservan su puesto de trabajo en el sector privado español, y hoy sí. O no era necesario una protesta mayoritaria en favor de los autónomos que están cerrando sus pequeñas empresas e ingresando en la, cada vez más próspera, economía sumergida, por falta de mercado, por el aumento de los impagos; y hoy, de repente, si. ¿Alguien me quiere decir que ha cambiado entre ayer y hoy, a parte de que la crisis le haya tocado los c...uartos a otro sector laboral español? ¿De qué van estos raspacuartos? 
Tal vez lo único que les interese, a estos de las banderitas y las pegatinas, sea que, probablemente, pierdan las ayudas de la UE para la organización de cursos (inútiles en su mayor parte y totalmente prescindibles) de las que viven muchos de ellos. Tal vez lo que les preocupa sea que las empresas empiecen a mirar hacia los 300.000 Delegados Sindicales (uno por cada 39 trabajadores, la mayoría de UGT y CCOO), de los que 4.127 son liberados sindicales (que cuestan más de 250.000.000 de euros a las empresas españolas), o que el gobierno, enfile a los 42.944 Representantes Sindicales que hay en las administraciones públicas, entre funcionarios y contratados, la mayoría colocados a dedo en estos puestos (y vete a saber por qué dedo). Tal vez con esta huelga, que llega con un año largo de retraso, lo que quieran proteger sean sus culos calentitos y no los de los que pagan religiosamente las cuotas de afiliados a sus soberanos engaños durante años y años (120 €, más o menos, anuales por nada).
No es extraño que la afiliación a los sindicatos en España sea de las más bajas de Europa, solo un 20% de los trabajadores (incluidos los que están en situación de desempleo), muy alejada del 60% que se da en los países nórdicos -Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca- o del 30 ó 40% de países como Bélgica, Holanda o Alemania. Con actuaciones como las que nos brindan en nuestro pais y cuando más falta hacen ¿quién va querer que esta clase acomodada e incompetente les represente?
España necesita una reforma sindical profunda, que pasa, primero por la mentalización del empresario y del trabajador, con una información precisa sobre derecho laboral a ambos y con anterioridad a que estos se introduzcan en el mercado de trabajo; y segundo, unos representantes sindicales que sean, política y económicamente, independientes de las empresas privadas y de los gobiernos y sus subvenciones. 
Y ya, puestos a pedir, que desaparezcan el PP y el PSOE, y dejen paso a formaciones políticas que gocen de más credibilidad y, sobre todo, libres de la manipulación de los grandes capitales, verdaderos responsables de los momentos de crisis que vivimos y de los que, por desgracia, nos quedan por vivir. 

Leopoldo F. Espínola Guzmán, mayo 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

Aposento metafísico

En esa estrella veloz
casi imperceptible,
camina mi cuerpo
por campos de amapolas.

Un horizonte finito
espera el salto al abismo
de las almas terrestres
iniciando su camino
hacia un cosmos blando
e incoloro
abovedado de estrellas.

Allí, en orden celestial,
todo acorde,
frenaré mis impulsos,
y reposado sobre una piedra
de espumas,
al compás del silencio,
susurraré todos los nombres.

© Federico Serradilla Spínola, abril de 2010

Imagen: Leopoldo F. Espínola Guzmán

domingo, 25 de abril de 2010

Sobre el fondo hay...


Sobre el fondo hay un castillo
y una noria y una ermita,
y sobre el cenit, jugando,
volando mil golondrinas.

Nubes que pasan dibujan
formas que emulan e imitan
gigantes de nuevo cuño,
guerreros de mala espina,
fantasmas que asemejaran
criaturas de pesadillas;
imágenes caprichosas
que en la mente resucitan
los temores infantiles
que nuestras almas habitan.

Es la tarde la que llega
bien puntual a su cita,
dibujando el horizonte
de colores y desdichas.

Ocres, azules y pardos,
risas, llantos y caricias
y el ocaso que se acerca
poniendo fin a los días.

Llega la noche, serena,
bella, enigmática, altiva,
como un manto que cubriera
las esperanzas cautivas.

Hombres que sueñan y viven
vidas que apenas palpitan,
se asoman a la ventana
que su universo recita
en forma de versos tristes
que cantan sus tristes vidas...
Solo hay almas esperando
que llegue el fin de los días....


© Luis Narbona, abril 2010

domingo, 18 de abril de 2010

Carta a un amigo



Estimado amigo:
Después de ver, perplejo, la polémica levantada a raíz de una simple crítica teatral, lamento profundamente que estés pasando por momentos desagradables debido a la misma. Quiero, como amigo tuyo que me considero, exponer mi análisis de lo que, según mi punto de vista, ha ocurrido.
Tu crítica esta elaborada a partir de tus sentimientos, lo que pudiste contemplar te impacto y es eso lo que plasmaste en tu escrito, todo visto desde ese prisma y sin dejarte influir por ninguna teoría teatral.
En definitiva, una crítica teatral elaborada desde una perspectiva muy particular y nada más. Después la desvinculas y la utilizas como objeto reivindicativo. Comprendo perfectamente tu inquietud y como buen Alanicense que eres reclamas la atención de los tuyos e intentas remover las conciencias de tus paisanos con la clara idea de que intenten implicarse más, apoyando todas las iniciativas de forma que no dejen perder más tradiciones y si es posible recuperar las perdidas.
Estoy contigo, las tradiciones conforman el signo de identidad de los pueblos.
Pero apreciado amigo, conociéndote como te conozco, no me cabe la menor duda de que en algún rincón perdido de tu escritorio se encuentra el folio que se te traspapeló y que falta para concluir tu artículo en el cual haces una mención especial, no solo al grupo de teatro, ¿qué somos nosotros, si no una milésima parte o quizás menos de lo que tenemos?, si no a todos esos colectivos que son los verdaderos culpables de que Alanís sea un pueblo“vivo”, - artesanos, escritores, poetas, músicos, deportistas, bailarines, pintores, cantantes, periodistas, actores, etc.- y a todas esas personas que desde la sombra y con su trabajo contribuyen día a día a ser de Alanís lo que, para mí, siempre ha sido desde que lo descubrí un pequeño gran pueblo.
Siempre tu amigo, Pepe Morales.
Grupo Teatral Al-Haniz
Posdata: Por favor, si olvido algún colectivo, discúlpenme y añádanlo en comentarios.

martes, 13 de abril de 2010

Puesta de Sol

Puesta de sol,
ocaso en llamas,
ilusión mortal de los sentidos,
todo es falso, relativo,
apenas un cristal
que nos engaña.
Hoy, belleza desmedida,
reflejada en un espejo imaginario
y mañana, ya no es nada,
solo polvo y alimento de gusanos.
Es la vida...
desde el orto hasta el ocaso,
solo un sueño
por encanto permitido,
una falsa ilusión de los sentidos,
una puesta de sol,
un breve paso...

© Luis Narbona, abril 2010

lunes, 22 de marzo de 2010

¿Por qué te odian?



¿Por qué así, Jesús mío,
te odian y persiguen los mortales?
¿Qué loco desvarío
impulsado por furias infernales
el blanco te hace ser de su odio impío?
¡Tú, por nuestra ventura maltratado,
tras de habernos con sangre redimido,
aún te ves de los templos arrojado…
en efigie arrastrado
y en Santo Sacramento escarnecido!

Tu doctrina bendita,
faro de la moral más elevada
de la escuela española fue proscrita,
siendo su luz divina suplantada
por vaciedades de impiedad maldita…
Y hasta tu imagen pura,
freno de ideas, frases y deseos,
provocó la grotesca rasgadura
de la pseudo-docente vestidura
con que visten su error los fariseos.

Y de escuelas y centros oficiales,
fuiste, Jesús, quitado
juzgando ya anticuado
orientar hacia rumbos eternales,
a los pobres y míseros mortales.
Después, como tristísima secuela
de diabólicas artes,
tras de haberte arrojado de la escuela,
te arrojaron, Jesús, de todas partes.
¡Y hasta el templo de altar bendito
fuiste quitado con furor maldito!

¿Por qué, Jesús amado,
eres tan perseguido y tan odiado?
¿No eres Tú la bondad aquilatada?
¿La verdad omnisciente?
¿Nuestra existencia airada
no prende de tu mano omnipotente?
Si el perseguirte a ti con saña impía
es caer en el caos y la anarquía,
¿por qué odiarte, Señor? ¿No es gran vileza
que, vanidosamente
sueñe un pobre impotente
imperios infalibles de grandeza?

¡Perdón, Jesús divino!
¡Perdona si tu España
oficialmente equivocó el camino,
y sin rumbo ni tino
te ha perseguido con infame saña!

Vuelve, sí, Jesús mío,
a mostrarnos tu faz que el amor vela
caldeando el ambiente laico y frío
que en odio a ti llevaron a la escuela.
Vuelve a abrirnos tus brazos redentores
en la cruz venerada,
y que beban nuestros educadores
de la Ciencia inigualada
que difundes con altos resplandores,
el brillo celestial de tu mirada.
¿A qué imponernos tanta ciencia extraña
con infernales artes?
Si Tú, venciendo de Luzbel la saña,
reinarás en España
con más veneración que en otras partes. 

Leopoldo Guzmán Álvarez, octubre de 1936
(1885-1971, q.e.p.d)

jueves, 18 de marzo de 2010

Soliloquio


¿Dónde vas, alma mía
en pos de las dulzuras?
¿No sabes cuán falaz es la ambrosía
con que el mundo
seduce a las criaturas?

¿Por qué te apartas, alma, del camino
que tu Creador dispuso,
y con numen obtuso
y desamor supino,
del bien rehúyes tu leal destino?

Si tu origen es Dios, como buen hijo,
Él debe ser tu fin, alma cristiana.
Que no hay guión más fijo,
que el del amor que emana
de su Ciencia divina y soberana.

Creada y redimida,
fuiste, alma, por Dios, y suya eres.
Y al marchar en la vida,
no lo debes cambiar por los placeres
con que el mundo convida.

¿Qué valen las riquezas,
dulzuras, bienestar y honor terreno
para la salvación? ¡Qué gran torpeza
es, alma, no seguir el plan sereno
del humilde y glorioso Nazareno!

Déjale al vanidoso
su engañado vivir en la opulencia.
Él se cree ser dichoso
con la falsa creencia
de que gozar no es lastre en la conciencia.

Tú, alma, no rehúyas
las punzadas sentir del sufrimiento
sobre la frente tuya;
que es bella perla fina
cada gota de sangre en cada espina.

Turba de tal manera
el mandar y el ser rico a los mortales,
que les hace vivir en la ceguera
de que esa es la escalera
para alcanzar los reinos celestiales.

Sea, alma, tu anhelo,
poner corazón y tu tesoro,
en la paz con tu Dios, y allá en el cielo,
hallarás cuanto vale más que el oro
en tu cuenta postrera,


devolviendo a tu Dios, cuanto Él te diera.


Leopoldo Guzmán Álvarez (1885-1971, q.e.p.d.)