domingo, 22 de febrero de 2009

Recordando a GOYA

Mueren las brujas malditas,
sobre los tejados grises
de casas inexistentes,
rebotan las campanadas
de un reloj triste y silente.
Una vieja, casi roca,
en su silencio mortal,
calle abajo, ve pasar,
de los infiernos, las almas,
que allí quemándose están.
Y cuando suenan las doce
en la torre del lugar,
lagartos gigantes danzan
provocando el aquelarre
de todo bicho mortal.
A la venida del día,
sangrando en la plaza están,
los curas, las plañideras,
el boticario y la bestia,
y allá en la alta pradera
el viento pulula triste
cuando se acaba la fiesta.
(c) Federico Serradilla Spínola
Gines, Julio 91.