miércoles, 2 de diciembre de 2009

A una mujer niña (Recordando a Benedetti)

Me alegra cuando vibras
y cuando sabes lo que haces.
Me alegra verte soñar
en tu propia realidad.
Me alegra cuando arriesgas por tus sueños,
con ese justo proceder.

Y cuando regalándome sonrisas,
me ofreces tus manos generosas
con ese tacto tan tuyo.

Me alegra y me contagia tu energía,
y que aún juegues a ser niña.

Tu lucha ante la adversidad
y tus internas reflexiones.

Me gusta tu oportuna presencia
y que juegues en paralelo
con la cabeza y el corazón.

Me gusta tu humildad y tu fe,
tu esperanza y tu agradecimiento.

Me gusta tu amor para con los demás,
tu alegre y sencilla humildad,
que ganes, sabiendo perder
y que andes, sabiendo caer.

© Federico Serradilla Spínola, octubre, 2009.  

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