domingo, 13 de diciembre de 2009

Microrrelatos navideños

Los microrrelatos son una forma de contar historias con pocas palabras, ideales por su extensión para los tiempos que corren, tanto para el que los escribe, como para el que los lee. A continuación os dejo un par de microhistorias que se me han ocurrido con la cercanía de la Navidad:

Visita Navideña

Me pareció que llamaban a la puerta:
-¿Quién es?
No contestó nadie.
-¡Marchaos!-grité, pero ya habían entrado.
Pasaron otra Navidad conmigo, en silencio.


Obesidad Navideña

Por las ventanas caían décimos de lotería rotos.
Había hogueras en las calles alimentadas con rifas
hartangas y participaciones para el sorteo del día veintidós.
Se corrió la noticia de que al Gordo de Navidad,
con esto de la crisis, le acababan de dar el alta
del hospital en el que lo operaron.
Le habían reducido el estómago.

Si se te ha ocurrido alguna, ¿a qué esperas para publicarla en ALAS?
Envíamela a alasdealanis@gmail.com, o déjala más abajo en "comentarios".

Felices Fiestas

Leopoldo Espínola, diciembre de 2009


7 comentarios:

  1. Saludos, ahí llevas un intento de colaboración.


    Un loco el día de Navidad en plena calle y a prisas,
    a un vecino que le acompañaba, iba diciendo, muy ufano:
    Corre, corre, que cierran los almacenes y aún me faltan
    muchos regalos. Pero ¡hombre! le espeta el acompañante,
    si no tienes familia y vives solo ¿a quién vas a regalar tantas compras?
    Bueno yo...como todos los años las pondré en el salón de mi casa.
    ¿Y si no te visita nadie? Pues haré lo mismo; vestirme de Rey Mago
    el día 6 y regalarlo todo por las calles.
    A lo mejor este hombre no estaba tan loco, pero de lo que no hay duda
    es que se trataba de un LOCO RICO.

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  2. Sentados frente al mar, en la misma orilla
    oí como un señor, muy mayor, le decía a su amigo:
    Veo como rielan en el mar de los recuerdos
    tantas Navidades pasadas, movidas por el oleaje
    de la vida. El amigo, joven y poco pensador, le
    contestaba: Pues yo solo veo que el sol se está "poniendo"
    y aquí ya no se aguanta el frío. ¡Vámonos!

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  3. En la pasada Navidad, el día de Nochebuena, una niña
    de unos siete añitos, muy bonita, aunque muy triste, quizás
    con un halo de misterio, deambulaba, entre el gentío por
    la calle San Jacinto del populoso barrio de Triana.
    De vez en cuando ponía su manita derecha en posición de
    pedir limosna. Pero nadie le echaba cuenta. Con 0.10 euros
    que le dio un viejecito, también pobre, se compró una cajita
    de fósforo, se metió en el zaguán de una casa abandonada, y
    se arrebujó en un rincón. Allí fue encendiendo los fósforos
    uno con otro, para calentar sus manitas. Al encenderse, salía
    de ellos una luminosidad especial y muy extraña.
    Cuando se terminaron, la niñita se quedó dormida. Y soñaba que
    unos angelitos del Cielo vinieron por ella y entre sus alas la subieron
    hasta unas nubes de algodón, donde se encontraba muy calentita.
    Nadie más volvió a ver a la pequeña, y en el zaguán abandonado
    ni siquiera estaban los restos de los fósforos encendidos ni la cajita vacía.

    Diciembre 2009

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  4. En esta fiesta tan entrañable de LA NAVIDAD quiero dedicar
    a todas las madres del mundo, el diálogo que escuché un día,
    entre un niño y su papá:

    niño.- Mamá dice que la gente debería quererse todo el año como
    en Navidad.

    padre.- Hijo, cuando seas mayor lo entenderás

    niño.- papá ¿mamá es lista?

    padre.- Si, y como buena MADRE; " Razona, entiende y perdona"

    niño.- A veces la vi llorar...

    padre.- Sus lágrimas, son la manera de expresar su dicha, su pena, su desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento y su orgullo.

    niño.- Mamá ¿me quiere mucho?

    padre.- Mucho, no olvides nunca Hijo mío, que en LA MADRE está la representación del AMOR. Ella, sonríe cuando quiere gritar.Canta cuando quiere llorar. Llora cuando sus hijos triunfan. Y sobre todo, saben que UN BESO Y UN ABRAZO PUEDE AYUDAR A CURAR UN CORAZÓN ROTO.Cuando seas mayor...

    niño.- Gracias papá. Ahora quiero mucho, mucho a mamá.

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  5. El niño y el musgo


    Al salir por la mañana temprano al campo
    En el musgo encontré escarcha de la helada.
    Este me pidió ponme al sol, para que se derrita
    Mi helada compañera y no me queme.
    un niño ayer me vio para ponerme
    En su portal de Belén de cuna para Jesús.
    No supe que hacer, solo llevarme la escarcha
    Y situarla en umbría para que no se muriese.
    Él crió sonrió al ver su musgo verde al recogerlo.
    Magia en el campo de la Sierra

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  6. Luna y sol

    Hace unos días, al anochecer, iba dando un paseo,
    siempre con mis meditaciones y casi abstraído. Al
    pasar por debajo del puente de Triana, camino de casa,
    oigo hablar, como susurrando, y, poniendo mi atención,
    observo y escucho lo que un indigente, mientras preparaba
    sus cartones y una raída manta "para dormir", dirigiéndose
    a otro compañero de infortunio le decía: "Si esa luna azul
    de brillante acero, como filo de daga, se deja caer sobre mí,
    esta madrugada cuando esté con mi fiebre aletargada, no
    te asustes, tranquilo compañero, que detrás viene el sol que
    acabará con mi frío, agostando mi silencio, mi muerte. No
    olvides que, aunque sea Navidad, nosotros seguiremos siendo
    unos "desgraciados indigentes".- ¡Calla amigo! le contesta
    "el compañero". No hables así que me da repelús.

    Yo seguí caminando, tal vez desconcertado ante la forma de
    expresarse este buen hombre y me preguntaba quien sería y
    qué haría antes de llegar a esta situación.

    Me sentí impotente o quizás... ¡cobarde!

    F. Serradilla Spínola
    diciembre 2009

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  7. me gustó sobre todo el segundo, tiene mucha mucha fuerza.

    Enhorbuena.

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