jueves, 8 de octubre de 2009

El último sendero


Para sacarle punta
al lápiz del sentimiento,
hice una parada justa
en aquel recodo,
donde por su silbo,
más se hace notar el viento.

En una limpia y rústica piedra,
cansado ya del camino
que lleva al último huerto,
quedaron aposentados
mis pequeños y dolidos huesos.

Allí, donde arrancan cuatro senderos.

El más serpenteante
se adentraba en los helechos.
Otro, escarpado y entre nieblas,
confundíase con el cielo.

Por mi espalda, el tercero,
moría junto a las rocas
del cerro de los canteros.

¿Y el último?
¡Ay el último!

Aquel que de niño
siempre tenía misterio
y parecía tan lejos...
Termina ahí mismo
tras el recodo, ¿lo veis?

¡Se adentra en el cementerio!


(c) Federico Serradilla Spínola, marzo de 1992
de su libro "Travesía de sueños imposibles"

No hay comentarios:

Publicar un comentario