domingo, 9 de noviembre de 2008

¿A do va la Humanidad?

El ser "racional" vivo, movido al impulso de extrañas, variantes y multiplicadoras células que anidan en su organismo, olvidó o tal vez no llegó a percibir que, sólo, tan sólo, un hilo fragilísimo e invisible nos mantiene vivos de forma providencial. Este hilo, tan frágil, es capaz de aguantar físicamente los mayores avatares. Pero, a veces, se rompe con la misma facilidad con que desaparece el vaho de un niño sobre el cristal de su ventana.. Y, cuando esto ocurre, ya sea con gran serenidad o con descarnada violencia, ese depósito repleto ora de células muertas, explota, se deshace absolutamente y desaparece sin rastro alguno, para integrarse en la espuma cósmica universal. ¿Podríamos pensar un poco más y algunos por primera vez, en la fragilidad de ese hilo umbilical entre la VIDA y la NADA? ¡Es tan poco lo que necesitamos y tanto lo que queremos materialmente!
Este modesto duendecillo que continuamente hurga entre el montón de hojarascas en que ha quedado reducida la sensatez, aunque con dificultad, sigue encontrando la suficiente dosis como para poder "ir tirando" de este carro de lo absurdo al que se han subido tantos insensatos.

Una puesta de sol, la primera brisa del alba, el hermoso pino que corona la cuesta del cerro, una roja y bellísima amapola, el primer canto de la alondra en la nueva mañana. El nacimiento de una nueva vida o la majestuosidad de un anciano, nos debiera dar la suficiente serenidad como para poder reflexionar sobre la fragilidad de nuestra existencia. Recordemos a tantos seres queridos que se nos fueron para siempre y que, a veces, parece que ni siquiera existieron, aunque siempre se lleven en el corazón.

En la consulta de Radioterapia del Hospital Virgen Macarena. Agosto 2005

© Federico Serradilla Spínola, Agosto 2005

No hay comentarios:

Publicar un comentario