Bienvenido a ALAS, esperamos que tu estancia sea agradable.

Bienvenido a ALAS, esperamos que tu estancia sea agradable.
Todas las opiniones vertidas en las distintas secciones y publicaciones de este blog son de responsabilidad exclusiva de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de su administrador. ALAS no se hace responsable del contenido de los textos publicados, quedando la responsabilidad sobre sus respectivos autores.

martes 9 de febrero de 2010

El último escenario

(A la familia Picazo con todo mi cariño)
El sábado pasado, toda su familia, los parientes y gran cantidad de amigos, dimos sepultura en la villa de Gines a UNA GRAN SEÑORA DE LA ESCENA. Doña Teodora Picazo Sánchez “DORITA PICAZO” en el mundo del Teatro. Nació, como todos sus hermanos, en el seno de “Los Cómicos de la Legua”. Sus padres, extraordinarios actores, mis siempre recordados tíos Eugenio y Paca, llevaban el Teatro en la sangre y lo impartían de pueblo en pueblo. Primero andando, después en carro tirado por bestias, para los pertrechos, decorados y ropaje (la compañía seguía a pie). Y así, hasta conseguir su propio local ambulante, maravilloso Teatro una vez montado. Lo trasladaban en un gran camión, también de su propiedad. Así como un microbús para La Compañía. Tras grandes sacrificios, por fin, ¡lo consiguieron! Cosecharon grandes triunfos por toda Extremadura, Ciudad Real y Andalucía. Y muchas veces por Alanís, cuna querida de nuestra Asociación Literaria, donde publico esta sentida semblanza. Hablar de esta gran familia de actores, sumaría muchas páginas. Hoy, me quiero remitir sólo al acto de ayer. En el que me atreví a manifestar en público, con todo el desgarramiento y tristeza que produce enterrar a un ser maravilloso y en presencia de sus hijos: “ESTE ES EL ENTIERRO MÁS BONITO QUE CONOCÍ EN MI VIDA.” Su hija Fabiola (Licenciada en Derecho, prestigiosa profesional) leyó del Evangelio y de su propia cosecha le dedicó una plática maravillosa, donde hablaba de sus siempre grandes sacrificios y especialmente, en los años duros de este país (los cuarenta, cincuenta...) Como profesional, como hija, esposa, madre, hermana y abuela. Un nieto le dedicó una sentida plegaria, cantando y a la guitarra, a modo aflamencado. La misma Fabiola, con un estilo depurado, también le cantó. Y me atrevería a asegurar que no sólo nos estremeció a todos los asistentes, sino que hasta la propia Iglesia se estremecía. Y así, paso a paso, hasta el cementerio de San José. Al hijo mayor, Arturo, le faltaban palabras, aún siendo un gran dominador de ellas, para consolar a su padre e intentar llevarlo a casa y evitarle el último e inevitable mal trance. Mas no fue posible.

Hasta el propio Párroco, ante tanto amor, y tanto perfume de arte que inundaba el templo, convertido en un improvisado actor, dirigiéndose al féretro se pronunciaba: “Teodora, tú no has muerto, estás viva, en EL ÚLTIMO ESCENARIO, el mejor que jamás pisaste. El más grandioso, el más bonito y el de más arte. Con el mejor público arropándote, que llena este Templo hasta la calle y que tal vez nunca soñaste. Tus ocho hijos que te adoran, como toda su familia, tu fiel y amante esposo más de cincuenta años ya. Tus hermanas, tus parientes y toda la gran familia que forman tantos y tantos amigos. Así que, nuestra querida Teodora, has de sentirte en estos

momentos, enormemente feliz, porque todos los grandes sacrificios, en tu larga vida, hoy, con todo el amor del mundo, te lo recompensan los tuyos y tanta gente que llenan a rebosar este, tu mejor teatro, con el más maravilloso escenario. Y sé que es así, porque tú me lo estás trasmitiendo”

No es totalmente literal lo narrado. Estoy haciendo un esfuerzo de memoria, ya muy gastada, también por los muchos años vividos gracias a Dios. Y quizás, como un designio del Cielo, ayer mismo, DORITA, recibía un homenaje especial. Por la noche se proyectó en televisión la gran película VIAJE A NINGUNA PARTE, del extraordinario Fernando Fernán Gómez, el más fiel reflejo del Teatro en aquellos duros años. Haciéndome revivir, cuando yo era un niño, la alegría de los encuentros con “los primos Picazo” como, con tanto amor, decía mi padre. Por último, pues habría mucho que hablar sobre este acto, os diré que, al despedirme de Paco Lastra, su esposo, extraordinario actor-director, no atinaba como hacer para consolarle. Sentado en su silla de ruedas, con una gran pena, con mucho amor y a su vez con enorme dignidad, clamaba: ¡Adiós mi querida compañera del alma! ¡Yo me quiero ir contigo! ¡Qué triste me dejas!...¡Adiós, adiós, adiós... Le cogí las manos, que estaban muy frías, se las apreté y en un fuerte abrazo le dije al oído... ¡PACO, TE QUIERO!

Federico Serradilla Spínola, 6 de febrero de 2010

lunes 8 de febrero de 2010

Mundos de nadie (1)


DE VUELTA
En la noche larga
rompiendo amarras,
navegué por los abismos
insondables de tu alma.
Al no encontrar
en la antesala
de tu cuerpo gris
respuesta clara,
volví a mi lecho rojo,
¡única opción dada!

SOÑANDO
Para vestir mi muerte
pedí permiso a la tierra.
Todo estaba inerte.
No hubo respuesta.
Decidí viajar desnudo,
tras el metal que imanta,
portando, solo un nudo,
silencio de garganta.
                          LUNA Y SOL          
Luna azul de madrugada,
brillante acero filo de daga.
Déjame caer en el olvido,
en una fiebre, tenue aletargada.
Que cuando el sol despierte,
tape mi frío, agostando
mi silencio. Mi muerte.


Federico Serradilla Spínola, agosto de 1997

domingo 7 de febrero de 2010

A vueltas con el clima


Sigo con mi particular batalla contra el cambio climático y retomo el hilo del articulo que escribí a finales del pasado octubre, donde hacía ciertas reflexiones acerca del comportamiento de la madre naturaleza últimamente.
Si lo recuerdan, era ya pleno Otoño y estábamos en camiseta y pantalón corto. Pero no quedó ahí la cosa; sufrimos unas temperaturas altísimas hasta la primera semana de Diciembre, tanto de noche como de día. Y como ya insinuaba en mi anterior articulo, de forma drástica y sin avisar, llegó el invierno, y lo hizo a mala idea. Con toda su crudeza y embistiendo cual Miura contra el capote de Morante de la Puebla en el ruedo de la Real Maestranza. Casi dos meses de intensas y continuadas lluvias, temperaturas, en algunos casos, llegando a rozar los fríos siberianos; vientos, tormentas…, y una nevada histórica el diez de enero, que ni los más antiguos del lugar recordaban una similar. Dejó estampas de indudable belleza para deleite de todos, pero nos incomunicó durante varias horas por carretera. Como era domingo, quedaron atrapados más de un centenar de visitantes que se tuvieron que alojar en casas de vecinos (prestos a socorrerlos), en el gimnasio y en otras dependencias municipales. No les quedó más remedio que pernoctar de la mejor manera posible hasta la mañana del lunes, en que se recuperó la normalidad.
Pues bien, es hora de extraer algunas conclusiones. Lanzamos la moneda al aire y sale cara (o lo que es lo mismo, beneficios): un manto verde de hierba fresca que llena de esperanza a los ganaderos de la zona. Por fin van a poder alimentar el ganado de forma natural y reducir los costes en piensos, recuperando así, en cierto modo, sus maltrechas economías tras haber tenido que mantener sus piaras durante muchos meses a costa del bolsillo. A su vez, regajos y charcas llenas, veneros manando agua generosamente, ahorrando el transporte con cisternas, cántaras o pipas.
Fuentes como la de Santa María, San Pedro, Las Pilitas, El Pilarejo y tantas otras, alegrando con su cadencioso soniquete el oído y con sus cristalinos chorros la vista de todo buen amante de la naturaleza. Esta es la buena cara del temporal, a Dios gracias.
Ahora demos la vuelta a la moneda y nos toca ver la cruz: destrozos en estos mismos campos. Sobre todo alambradas, cercas, muchas de ellas de piedras (centenarias algunas). Muchos carriles, caminos y sendas han quedado impracticables. Accesos a olivares, cortijos y explotaciones ganaderas o agrícolas en plena recogida de la aceituna, con el perjuicio que eso supone. Los jornales de los habitantes de un pueblo que sobrevive del campo y de la cosecha de la oliva, principalmente, perdidos en plena crisis. Por no hablar de los daños sufridos por el viejo colegio, que ha tenido a los niños una buena temporadita sin clases, y a la población en vilo con las arriesgadas y valientes demandas a las administraciones de un centro que lo sustituya.
Por todo esto, debemos poner los remedios suficientes para frenar la contaminación, la devastación, la destrucción de la naturaleza y así evitar que el clima sea tan extremo en sus comportamientos. Debemos dejar un planeta sano a nuestros hijos e hijas, como el que heredamos de nuestros abuelos. No apuntemos en nuestro expediente el demérito de dejar un basurero en lugar de un planeta, un mundo herido, podrido, enfermo... Pongamos los medios que estén a nuestro alcance para que esto no suceda, antes que la historia cuelgue en nuestro cuello la soga del remordimiento por nuestros actos y nos siente en el patíbulo como culpables de tanto desastre.


© Alberto Fernández Antúnez, febrero de 2010 

jueves 4 de febrero de 2010

Satyagraha


“Si el hombre se diera cuenta de que es contrario
a la naturaleza humana obedecer a leyes injustas,
ninguna tiranía humana hará presa en él.”
[Mahatma Gandhi]

No puedo negarlo. Cuando recibí la noticia de que el Alcalde de Alanís comenzaba una huelga de hambre por el tema del colegio, y que la prolongaría hasta recibir el compromiso oficial de la señora Moreno, el corazón me dio un vuelco y me tuve que sentar. Esperaba cualquier cosa de él tras el pase de pecho que recibió el pasado día 26 ante la Casa Rosa: una sentada delante de la Consejería de Educación encadenado a una papelera, una Marcha Blanca rodeado de niños hasta la sede del Ministerio en Madrid, un corte de carreteras a lo Peñarroya-Pueblonuevo en el cementerio nuclear de El Cabril…, no sé, cualquier cosa. Pero una huelga de hambre a lo Aminatu, superaba con creces todas mis expectativas.

Este Alcalde, un joven maestro de educación física metido a política por amor a un pueblo, mi pueblo, estaba empleando aquella satyagraha (no violencia) que, el humilde pero grande, Mohandas Karamchand Gandhi pusiera de moda. Estaba usando aquellos métodos que solo precisan de fe en uno mismo y en la causa que defendemos. Empleaba las armas que sólo los grandes hombres saben emplear.

¿Qué político puede defenderse de un contraataque así? Ninguno, porque estas ofensivas mueven conciencias y elevan el espíritu de la sociedad hasta el sentimiento de la invulnerabilidad; pero sobre todo crean afición.

La señora Moreno debió imaginarse el edificio de la Diputación de Sevilla como las urgencias del Hospital de Valme, hacinado de alcaldes y concejales sin apetito de todos los municipios andaluces cuyos centros educativos estén, no digo ya como el de Alanís, que está para echárselo a los leones, sino que estén como el pasillo de mi casa, con una baldosa suelta que me hace tropezar cada vez que voy con urgencias al baño. Pero cuando hay tantos interesados en un mismo bocado, hay que ser rápido y decisivo, y en situaciones como ésta, en las que la presa es pequeña hay que morder con fuerza y, muy importante, hay que ser el primero.

Este maestro de gimnasia en excedencia con su intención de ayunar (no le ha dado tiempo ni a digerir el último bocado de su desayuno de ayer, si es que desayunó algo), no sólo ha conseguido el compromiso de la diputación para la construcción de un colegio para sus niños de sus vecinos, sino que ha conseguido hacer que miles de corazones de diferentes lugares, ideologías y condiciones latiesen al mismo ritmo, bombeando la misma sangre. Señores Cháves, Arenas, Rajoy, Griñán, Zapatero… ¡esto sí es política!

Por eso, puedo escribir con toda rotundidad y convicción, que en Alanís, ese pequeño pueblo olvidado de la Sierra Norte de Sevilla, ha nacido un nuevo líder, y que su nombre es Cecilio Fuentes de la Fuente. Por cierto..., bonito nombre para un colegio.

© Leopoldo F. Espínola Guzmán, 4 de febrero de 2010

miércoles 3 de febrero de 2010

QUE ANDALUCIA SE ENTERE

Que en un pequeño pueblo de la Sierra Morena sevillana, sus gentes, niños y mayores se encuentran en lucha.

Que al parecer, según nuestros gestores las reivindicaciones de ALANIS DE LA SIERRA no tienen sentido. Que desde hace más de una década está proyectado el nuevo centro educativo para la localidad, pero que todo quedo en aguas de borrajas cuando se acabo el presupuesto destinado a su construcción.

Que Alanís a pesar de no llegar en la actualidad a los dos mil habitantes tiene doscientos cincuenta niños escolarizados, los cuales saltan y juegan en un recinto al que mal llamamos recreo, ¡que mas quisieran ellos!, si solo se trata de una antigua calle donde entran y salen vehículos de sus cocheras y garajes y donde sueñan con tener una pista polideportiva algún día, y una biblioteca o una sala de informática o un salón de actos para sus teatros y representaciones.

Esos son los sueños de nuestros hijos, y la incertidumbre de los padres y maestros del actual colegio al observar que en el mismo las medidas de seguridad brillan por su ausencia.

En estos días en los que mi pueblo se desgañita pidiendo soluciones se me vienen a la mente las letras de nuestro querido Carlos Cano cuando entonaba en notas de blanco y verde la Murga de los Currelantes y así cantaba “el mecanismo tira pa`lante de la manera más bonita y popular, se acabe el paro y haya trabajo, ESCUELA GRATIS, medicina y hospital, pan y alegría nunca nos falte, que vuelvan pronto los emigrantes, haya CULTURA y prosperidad”. Pues treinta años después un pueblo andaluz vuelve a enarbolar la bandera para pedir una educación digna para sus hijos, tal y como pregonaba Carlos con sus coplas por Andalucía, ¡Parece mentira!

QUE ANDALUCIA SE ENTERE, que después de tantos años en ALANIS DE LA SIERRA no hay una escuela digna y segura para nuestros niños y niñas.

Sergio Gallego Delgado, febrero de 2010

lunes 1 de febrero de 2010

¿Sólo somos profesores?

Para ser profesor hay que tener vocación, como en la mayoría de las profesiones, ¿podría ser cirujano aquel que le aterra la sangre? ¿o piloto de avión el que tiene miedo a las alturas? Nosotros no podríamos ser profesores si no nos gustase enseñar, comunicar y relacionarnos con los chicos y chicas. Es más, yo me atrevería a decir que el profesor nace aunque, poco a poco, también se hace.


Pero la pregunta que yo lanzo es ¿sólo somos eso, profesores? Esta pregunta, que trae como consecuencia el desarrollo de este artículo viene como una inspiración tras la afirmación que nos hizo un profesor, Joserra Villalba, en el Foro Cafetería de un curso llamado “La comunicación en el aula”: “No sólo sois profesores”.
Si lo analizamos bien, en el instituto en el que trabajamos siempre tenemos otro cargo que, por supuesto, al ser los últimos “monos” de la compañía, no será ni el de jefe de departamento ni coordinador de un proyecto, ni mucho menos, un cargo directivo, seremos tutor/a. (Aunque siempre habrá excepciones)


El ser tutor es como ser camaleón, pues según el momento y la situación te transformas en una persona u otra, ¡hacemos de todo!, lo único que nos falta es hacer de mascota, aunque todo se andará.


Comenzamos siendo anfitrión el “día de la presentación”, los recibimos, les damos la bienvenida y ahí tomamos el primer contacto, les exigimos nuestras normas, haciéndonos los duros, pero a la vez les abrimos nuestro lado maternal, haciéndoles ver que somos su segunda madre en el instituto a la que pueden recurrir para todo (¡Dios mío, si hubiera que darle de comer a todos!). Después tomamos información de ellos a través del propio alumno, de otro profesor, de su expediente, de sus familiares, y nos convertimos en auténticos detectives. Cuando te conocen más, a veces, te llegan con un problema familiar o propio de la edad (el novio que la ha dejado, que se ha ido de casa por una discusión,…) y te conviertes en confidente y psicólogo, dándoles consejos que, tú mismo, a veces no sabes ni como han salido de ti. Pero ahora llegamos a los resultados de las evaluaciones y vuelves a ser, más que madre, “padre regañón”, haciéndoles ver que tienen que espabilar, pero a la vez somos orientador: “debes cambiar tu método de estudio”, “debes organizarte mejor las tardes con las actividades extraescolares”, etc. Y cuando llega final de curso, te conviertes en su amigo, te hacen un regalo por tu labor y miles de fotos para colgarlas en el Tuenti, salvo aquellos a los que les has suspendido la materia, que serán tu enemigo para siempre, o por lo menos hasta que la aprueben. Pero es aquí cuando te das cuenta de que merece la pena ser tutor y sobre todo, profesor.


© Yolanda Sánchez, febrero 2010

jueves 28 de enero de 2010

Compuestos y sin colegio

Central Nuclear José Cabrera de Almonacid de Zorita, Guadalajara
Podría hacer como en otras ocasiones y escribir un par de versos que despistaran, al principio, la ira que enrojece las venillas de mis globos oculares y, después, neutralizaran por completo la indignación que aún requema mis entrañas. Sin embargo, el instinto de supervivencia me lleva por el camino de la rebeldía y del inconformismo. Más, cuando me coloco en la piel del Alcalde de Alanís e intento pensar, sentir, lo que él pudo sentir cuando, vigilado por dos gorilas, recibió la noticia de que la Consejera de Educación había informado que no acudiría a su cita en el Edificio Torre Triana el pasado martes a las 13:30.
Con un capotazo diplomático, humillamos y nos fuimos hacia el caballo del picador en lugar de arremeter contra las tablas de la Casa Rosa. ¿Nos equivocamos? Sí. No. ¿Acertamos? Cuando se trata con esta gentuza ¿cómo saberlo?
Lo que no cabe duda es que los políticos demostraron de lo que son capaces con su estoque más afilado: la lengua. Nos engañaron y nos disolvieron con palabrería de dudosa consistencia moral. Nos emplazaron hasta octubre como si los niños de Alanís pudieran esperar diez meses más sin rechistar. Como si sumar uno, dos, tres o equis años más de demora, a los que llevan tanto tiempo esperando un colegio nuevo no les supusiese nada. Pero claro, a los hijos de la señora Moreno y a los del señor Griñán, en sus colegios concertados, a la última en comodidades y “TICnología”, ese problema no les afecta en absoluto.
Y ellos dos, tan tranquilos, aunque el tema sea asunto de su responsabilidad y pilar de fondo de sus mensajes políticos. El caso es, parece ser, que ahora mismo no es problema suyo.
Ahora tienen entre manos proyectos más importantes: el señor Griñán, la credibilidad ante los votantes socialistas y su propia autonomía dentro del partido; y el salto a la política nacional de la Consejera, ¿quién sabe si Chávez no le ha guardado ya la cartera de “HEDUCACIÓN” para la próxima legislatura con Zapatero? Pues estos dos, de educación van bien cortitos.
En fin, el caso es que Alanís volvió para su Sierra Norte compuesto y sin colegio nuevo. Helados, como apuntaba Barbeito en su columna de ABC.

Señor Alcalde, ha llegado la hora de jugar a ser político, aunque los principios y la honestidad se tengan que dejar de lado. Juguemos a su juego: la mentira, el desdén y el chantaje.
Tenemos dentro de nuestro término municipal el silencio que ellos quieren y no pagan suficientemente. No se lo malvendamos más.
Pronto se desmantelará la Central Nuclear de Zorita y 4.740 toneladas de hormigón y chatarra radiactivos llegaran para su almacenaje en el cementerio nuclear de El Cabril. ¡Qué comience la partida! (pero de tramposos).
Leopoldo F. Espínola Guzmán, enero de 2010